jueves, 21 de junio de 2012

¡Bye bye ilegible captcha!

El otro día leí en el fabuloso y recomendado blog de Laura Ries su último post. En él comentaba una novedad que, sin duda, creo les va a parecer una brillante idea a  todos: marcas,  publicitarios, gente de marketing  y usuarios de internet.

Dicha novedad hace referencia al ilegible e indescifrable captcha.

image



La empresa Solve Media lleva a cabo unas alternativas publicitarias para acabar con el p*** captcha que tantas veces, a tantos de nosotros, nos ha puesto nerviosos e incluso nos ha llevado a dedicarle algún insulto.

"¿Qué  carajo pone ahí? ¿Es una d o una t? ¿Una a o una e? ¡¿Son  necesarios tantos rallotes para demostrar que no soy una máquina?! Yo sólo quería ver una peli..."

¡Aquí tenéis la solución! Una marca reconocida, un mensaje claro y cero tiempo rompiéndote la cabeza.

image



Las marcas pueden decidir ser ellas las que dan el mensaje que el usuario debe escribir en lugar del puñetero código al azar de captcha o dejar que sea el mismo usuario quien escriba una palabra que asocia con la marca.

Personalmente, me gusta. Me gusta porque es una forma más entretenida de garantizar la seguridad de las transacciones en internet. Porque es una innovadora forma de publicidad y un nuevo canal para la investigación de mercados.

domingo, 3 de junio de 2012

"Como si dijera agua": Dios y José Saramago

Hace un tiempo, en el año 2010, encontré en el CLUBE DE CRIAÇÃO DE SÃO PAULO  un artículo escrito por Eco Moliterno sobre una hipotética conversación entre Saramago y Dios con motivo de su reciente muerte. La de Saramago.

Está escrito en portugués, aquí os dejo una traducción y si quieres ver el artículo original clica aquí.
"Me imagino que esto fue la reciente reunión
entre dos viejos enemigos: Saramago y Dios.

- Bienvenido, José. ¿Sorprendido de verme?
- Pues estoy más sorprendido de que haya sido aceptado aquí en el cielo. 
- ¿Por qué no te aceptaría?
- Como siempre desprecié al Señor y este lugar.
- Pero es eso exactamente por lo que estás aquí.
- Para una venganza póstuma tuya, supongo.
- No, al contrario: para que yo te recompense.
- ¿Me recompensas? ¿Por haber blasfemado contra el Señor y su hijo?
- Tú también eres mi hijo, José.
- Sólo me lo creo viendo la prueba del ADN.
- Y de todos mis hijos, eres uno de los pocos que nunca me pidió nada.
- ¿Te decepcioné?
- No, en absoluto. Tanto es así que te ayudé a ganar el Premio Nobel.
- ¿Votastes por mí? No sabía que fueras  miembro de la Academia ...
- No voté, pero hice mis votos.
- ¿Hiciste votos? Entonces amañaste la elección de los suecos!
- No seas ridículo, José. Ahora no hay más motivos para burlarse de mí
- Bueno, pues entonces, ya que el Señor existe, exijo algunas explicaciones.
- Ha llegado tu momento para preguntar...
- ¿Por qué dejaste el mundo tal como está?
- Yo lo creé para ser de otra manera.
- ¿Entonces lo creaste para después abandonarlo?
- No lo abandoné. Lo dejé para que vosotros os encargaráis.
- El Señor lo dejó para los banqueros, para los políticos... no para nosotros.
- Lo dejé para todos, José
- ¿Pero por qué no todos tienen igual acceso a las mismas cosas?
- Al principio lo tenían. Y  deberían tenerlo hasta hoy.
- Entonces, ¿por qué no intervienes?
- Yo ya hice mi parte. Ahora está en las manos del hombre.
- De los hombres millonarios norteamericanos, supongo.
-No, esos quedarán con poco. 
- Bien, si esos se quedarán con poco, ¿quién se quedará con mucho?
- Tú.
- ¿Yo?
- Sí. ¿No dije que iba a recompensarte?
- Pero ¿por qué no recompensas a los niños que mueren de hambre en África?
- Porque yo no estoy hablando de una recompensa material.
- ¿Y qué tipo de recompensa merezco yo, ahora?
- La eternidad.
- ¿Cómo es eso?
- A partir de ahora, José, eres eterno.
- ¿Y qué hice para merecer esto?
- Tú te inmortalizaste. Tan simple como eso.
- Curioso: He tenido que morir para convertirme en inmortal.
- En realidad, ya eras eterno antes de venir aquí.
- Bueno, si el Señor lo dice, quién soy yo para desacreditarlo...
- Es gracioso... antes de morir tú me criticabas bastante.
- No tomes a mal, pero ahora voy a utilizar mi eternidad de otra manera. - "No tengamos prisa. Pero no perdamos el tiempo." 
- Conozco que esa frase ...
- Sí, fuíste tú quien la escribió.
- ¿Y cómo lo sabes?
-  Debes saber que lo sé todo.
- Bueno, hasta donde yo sé, acabamos de conocernos.
- Pues yo te conozco desde que eras mecánico.
- ¿Y nunca me dijiste nada?
- Te dije sí. Tú que no oíste.
- Si hubiese escuchado, te habría oído.
- Si creyeras en mí, me habrías escuchado.
- Bueno, no vamos a convertir esto en una eterna discusión, ¿no?
- De acuerdo.
- Entonces ¿el Señor leyó todos mis libros?
- Todos.
- Me alegro de que no sea un crítico literario...
- Pues que sepas que me gustó bastante lo que leí.
- Pues no debes entender bien el portugués ...
- Sí que lo entiendo. Soy brasileño, ¿recuerdas?
- No lo sabía.
- Es porque no te debe gustar mucho el fútbol.
- En realidad no. Pero volviendo a los libros, ¿algo que escribí te irritó?
- Nada.
- ¿Ni mi falta de fe en Dios?
- José, nunca fui ese Dios en el que  no creías.
- "Todos los días trato de encontrar una señal de Dios, pero no en contra."
- Sí, he leído esa frase tuya también.
- ¿Y aún así no enviaste una señal?
- Si estuvieras hablando conmigo, la habría enviado.
- Si supiera que el Señor existía, te hubiera hablado.
- "Si puedes mirar, ve. Si puedes ver, fíjate."
- El Señor conoce realmente mis frases... Me sorprende, lo confieso.
- De todas las que escribiste, sólo hay una que no entendí hasta hoy. - Entonces ha llegado tu momento de preguntar.
- Es la dedicatoria de tu último libro a tu esposa Pilar.
- "A Pilar, como si dijera agua".
- ¿Esa? 
- Exacto. ¿Qué quiere decir?
- Olvídalo. El Señor nunca lo entendería.
- Pero ahora tenemos la eternidad entera para que me lo expliques….
- Aún así. La eternidad  es poco tiempo para que el Señor entienda eso. 
- ¿Por qué? 
- Porque el Señor nunca amó a una mujer. 
- José, José... Tú no existes... "


Eco Moliterno - Director creativo de África (agencia de publicidad brasileña)

"Como si dijera agua"